25 marzo 2021

Memoria de la melancolía

 La memoria puede tener los ojos indulgentes. Ya no llegan a nosotros los ruidos vivos sino los muertos. Memoria del olvido, escribió Emilio Prados, memoria melancólica, a medio apagar, memoria de la melancolía. No sé quién solía decir en mi casa: hay que tener recuerdos. Vivir es tan importante como recordar. Lo espantoso era no tener nada que recordar, dejando detrás de sí una cinta sin señales. Pero qué horrible es que los recuerdos se precipiten sobre ti y te obliguen a mirarlos y te muerdan y se revuelquen sobre tus entrañas, que es el lugar de la memoria. [...]

Somos el producto de lo que otros han irradiado de sí o perdido, pero creemos que somos nosotros [...]. Yo siento que me hice del roce de tanta gente: de la monjita, de la amiga de buen gusto, del tío abuelo casi emparedado, del chico de los pájaros, del beso, de la caricia, del insulto, del amigo que se nos insinuó, del que nos empujó, del que nos advirtió, del que callado apretó los dientes y sentimos aún la mordedura... Todos, todos. Somos lo que nos han hecho, lentamente, al correr tantos años"


Estos fragmentos pertenecen a la obra Memoria de la melancolía de María Teresa León (Logroño 1903- Madrid 1988), figura clave del comunismo en el exilio y de la lucha por la libertad y la igualdad, pero, sobre todo, escritora. Esta obra es la autobiografía de una mujer que amaba a su país, luchó por él y lo echó de menos cada día que pasó en el exilio. De hecho, empieza a escribirla durante su exilio en Roma, a finales de la década de 1960, y  fue publicada en 1970, cuando todavía no había podido regresar a España.

Desde muy joven fue una mujer de acción. Tuvo dificultades para seguir con sus estudios más allá de los estipulados 14 años. De hecho, fue expulsada del colegio de monjas, según ella, por empeñarse en hacer el bachillerato y por leer libros prohibidos. Pero esto no la desanimó y consiguió estudiar en la Institución Libre de Enseñanza y licenciarse en Filosofía y Letras. 

María Teresa se casa, mejor dicho, deciden que se casa, en 1920, cuando tenía 16 años y pronto será madre de dos niños. En 1929 conoce a Rafael Alberti y rompe su matrimonio para iniciar una vida con él. En 1932 se casan por lo civil y empiezan a viajar por toda Europa gracias a una beca que recibieron para estudiar el movimiento teatral europeo. 

El estallido de la guerra civil les pilla en Ibiza. Durante este periodo María Teresa fue secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas y fundó la revista "El mono azul". Tras la derrota republicana  el matrimonio tiene que exiliarse y pasará temporadas en Francia, Argentina (donde nace su hija Aitana) e Italia. 

"Estoy cansada de no saber dónde morirme". Estas eran las palabras que repetía María Teresa durante su exilio. Quizás para no olvidarse de lo que le habían hecho o para recordar que todavía le quedaba el regreso... Finalmente, el matrimonio consigue regresar a España en 1977, cuando las condiciones políticas y sociales eran favorables; pero María Teresa ya viene padeciendo la dura enfermedad del alzhéimer y ha perdido la memoria.

A la sombra de Rafael Alberti, su marido durante más de medio siglo, la escritora produjo una variada y destacada obra literaria que incluye teatro, novela, cuentos, ensayo y guiones cinematográficos; obra que ha pasado desapercibida en su mayoría para el gran público e incluso para gran cantidad de entendidos.

Los dos textos que he seleccionados me resultan impactantes. Destaca la importancia de la memoria, no cabe duda que motivada por el diagnóstico de la enfermedad. Me gusta la visión de la memoria como algo vital, hasta el punto de que "vivir no es tan importante como recordar". Como ella dice "hay que tener recuerdos", aunque a veces  nos obliguen a mirarlos y nos muerdan.

Con el segundo fragmento creo que muchos nos podemos sentir identificados. "Somos el producto de lo que otros han irradiado de sí". Indudablemente somos una consecuencia de nuestro contexto, desde que nacemos. No se trata de que somos seres autómatas, sino que somos seres sociales que compartimos, nos relacionamos e interactuamos. Es necesario ir forjando una personalidad única, una individualidad que nos singularice, pero somos un producto del correr de los años por nuestras vidas.

Con María Teresa León terminamos el mes de marzo dedicado a la Mujer con la ilusión de haber dado visibilidad a tantas y tantas mujeres que quedaron olvidadas en la historia de nuestra literatura y que merecen nuestro reconocimiento.


07 marzo 2021

Quisiera tener varias sonrisas...

 Quisiera tener varias sonrisas de recambio

y un vasto repertorio de modos de expresarme.

O bien con la palabra, o bien con la manera,

buscar el hábil gesto que pudiera escudarme...


Y al igual que en el gesto buscar en la mentira

diferentes disfraces, bien vestir el engaño;

y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes,

con sutil maniobra, la caricia del daño.


Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros,

los que pueblan el mundo y se llaman humanos:

siempre el beso en el labio, ocultando los hechos 

y al final... el lavarse tan tranquilos las manos.


Con este poema de Concha Méndez (Madrid 1898 - Ciudad de México 1986) quiere empezar Letras en Cal el mes de marzo dedicado a las mujeres.

Concha Méndez es una de las voces femeninas más importantes de la llamada Generación del 27; una mujer con las ideas muy claras y con deseos de vivir libremente. Ya en sus primeros poemas se observa su desprecio por la vida encorsetada, diseñada para que las mujeres se convirtieran en excelentes pero aburridas amas de casa. En una entrevista recordaría un episodio de su infancia cuando un amigo de sus padres, de visita en la casa familiar, le preguntaba a sus hermanos qué querían ser de mayores. A ella no le hizo la pregunta, de hecho dice que la ignoraba, por eso se acercó a decirle al señor: "yo voy a ser capitán de barco". El hombre la miró tiernamente y le dijo: "Las niñas no son nada". Con el paso de los años, en esta entrevista, Concha se sentiría orgullosa de "terminar gobernando mi propio barco".

Siendo muy joven se emancipó de la casa paterna y se dedicó a viajar; estuvo en Londres, Montevideo y Buenos Aires, dedicándose ya a cultivar la poesía. Gracias a sus amistades con Luis Cernuda, Rafael Alberti, Federico García Lorca y Luis Buñuel, entró a formar parte del grupo de poetas, artistas e intelectuales que formarían con el tiempo la Generación del 27. Y no solo estaba Concha Méndez sino Maruja Mallo, María Teresa León, Ernestina de Champourcín, Rosa Chacel, Josefina de la Torre... Mujeres que se vieron excluídas de la primera antología de ese grupo poético que pasaría a llamarse del 27 y que realizó Gerardo Diego en 1932 y 1934. Mujeres que han seguido siendo olvidadas en las innumerables ediciones que se editan y reeditan de la Generación del 27. Sin ir más lejos, la antología que yo tengo está realizada por el gran poeta Ángel González y no aparece ninguna mujer...

Concha Méndez no dudaría en enfrentarse a Gerardo Diego por ese menosprecio y le dijo: "Mira, tú nos excluirás, pero yo debajo de la falda llevo un pantalón". A ella se unirían el resto de mujeres artistas e intelectuales de la época que hoy reconocemos como "Las Sinsombrero".

Casada con el poeta malagueño Manuel Altolaguirre (él sí aparece en las antologías...) Concha Méndez estuvo al frente de la imprenta que el matrimonio compró en 1932. Allí fundaron la revista Héroe con el dinero que Concha había ganado en Argentina. Concha diría en sus memorias: "Era yo quien la manejaba, vestida con un mono azul de mecánico. Era difícil y cansado. Cuando salía a la calle con aquel mono, la gente se quedaba extrañadísima; no recuerdo haber visto en todo Madrid a otra mujer vestida con pantalones". 

En 1938 Altolaguirre se alistó en el bando republicano y al inicio de la dictadura tuvieron que exiliarse, primero en La Habana y luego en México, donde se instalaron  de forma definitiva.

El estilo poético de Concha Méndez es directo y sincero, rozando en ocasiones lo intimista, pero sin perder fuerza y carácter. El poema que he seleccionado me gusta especialmente porque pienso que puede reflejar cómo pudo sentirse ella, o cualquier mujer, en muchos momentos de la vida, sobre todo en aquella época que a Concha le tocó vivir, marcada por la idea de que "las niñas no son nada" y por la guerra civil y sus terribles consecuencias. 

Sería estupendo, como ella dice, tener "varias sonrisas de recambio" para cuando no tengamos ánimo... Sería estupendo contar con "un vasto repertorio de modos de expresarme" para llegar a todos y en todos los contextos... Podría ser útil, también, "buscar en la mentira diferentes disfraces", "vestir el engaño" y conseguir "la caricia del daño".Pero... ella no lo consiguió, no pudo ser como son los otros, los que se llaman "humanos", que siempre tienen "el beso en el labio, ocultando los hechos" con el único objetivo de lavarse las manos. 

La editorial Hiperión reeditó en 2017 una antología de los poemas de Concha Méndez. Os animo a conocer su obra, la obra de una mujer que en vida reivindicó sin descanso el espacio que le correspondía. Rindamos homenaje a tantas mujeres que fueron silenciadas a lo largo de la historia y que ahora, que se ha visibilizado su trabajo, comprobamos que fueron parte esencial del desarrollo cultural de nuestro país.

11 febrero 2021

La casa de los espíritus

 " Barrabás llegó a la familia por vía marítima, anotó la niña Clara con su delicada caligrafía. Ya entonces tenía el hábito de escribir las cosas importantes y más tarde, cuando se quedó muda, escribía también las trivialidades, sin sospechar que cincuenta años después, sus cuadernos me servirían para rescatar la memoria del pasado y para sobrevivir a mi propio espanto."


"Alba nació parada, lo cual es signo de buena suerte. Su abuela Clara buscó en su espalda y encontró una mancha en forma de estrella que caracteriza a los seres que nacen capacitados para encontrar la felicidad. "No hay que preocuparse por esta niña. Tendrá buena suerte y será feliz. Además, tendrá buen cutis, porque eso se hereda y a mi edad, no tengo arrugas y jamás me salió un grano", dictaminó Clara al segundo día del nacimiento. Por esas razones no se preocuparon de prepararla para la vida, ya que los astros se habían combinado para dotarla de tantos dones."


El primer fragmento pertenece al comienzo de la novela La casa de los espíritus (1982) de la escritora chilena Isabel Allende (1942). El segundo, pertenece al capítulo IX.

Isabel Allende diría de esta novela que determinó su destino y que la escribió "con inocencia, frescura y sin miedo porque no tenía esperanzas de que fuese publicada". Estamos hablando de su primera novela, pues anteriormente solo había publicado algo de literatura infantil y columnas en una revista. 

Esta novela se publica cuando tiene lugar el boom de la literatura hispanoamericana, donde no había ninguna voz femenina. Quizás Isabel Allende supuso esa novedad, esa mirada femenina en el universo del realismo mágico. 

La novela transcurre durante 60 años de la historia de Chile: las dos décadas previas al golpe de Estado de Pinochet en 1973, el propio golpe y la posterior represión.Todo ello narrado  a través de las vivencias personales de la saga de una poderosa familia de terratenientes.

En esta obra conviven el amor con la revolución y los ideales personales con la dura realidad política.  En un contexto de revolución y contrarrevolución, Allende le da vida a una familia cuyos lazos de amor y de odio son más complejos y duraderos que las lealtades políticas que los enfrentan. Y ahí radica su grandeza.

En esta historia el papel de la mujer y su lucha personal cobran especial relevancia. Son las grandes protagonistas y se muestran poderosas a pesar de todo. Son mujeres con carácter y seguras de sí mismas, dispuestas a luchar contra las imposiciones sociales. Es curioso el juego simbólico que hace con los nombres de las mujeres de las cuatro generaciones de la familia, pues todos ellos hacen referencia a la blancura, a la limpieza, a la pureza espiritual y a la calma: Nívea, Clara, Blanca y Alba. 

El contenido político-social es un pilar de la trama, pero el realismo mágico está presente en toda la obra, ya que la magia, lo sobrenatural, forman parte de la vida cotidiana. El segundo fragmento que he seleccionado es un ejemplo de ello. Es conmovedor cuando dice: "no se preocuparon de prepararla para la vida ya que los astros se habían combinado para dotarla de tantos dones". 

Me gusta el recurso de los textos escritos a lo largo del tiempo como testimonio de la memoria de la familia. Así comienza la novela, destacando el valor de esos textos que escribía una niña, esa especie de diario que tanto sirvieron a las mujeres de las generaciones futuras.

Recomiendo sin duda esta novela, no defraudará a ningún lector. Yo conocí a Isabel Allende siendo todavía alumna en el instituto, cuando mi profesora Elena me mandó leer Eva Luna. Poco después yo seguiría la lectura con los Cuentos de Eva Luna y De amor y de sombra (tendré que hacer una entrada de esta última porque es de mis preferidas junto con la de hoy). Luego, he leído de ella otras novelas como El juego de Ripper, que resultó ser una novela policiaca alejada del realismo mágico. Pero bueno, entiendo que los autores también evolucionan y experimentan. Al no entusiarmarme tanto esta última novela, aparqué otras que me habían regalado de ella... quizás sea el momento de comenzar con su lectura ya que las estoy recordando hoy. 

Ojalá esta reflexión sirva para animar a algún lector indeciso. Esta novela que he presentado hoy estoy segura de que os cautivará.

21 enero 2021

Por lo visto

 Por lo visto es posible declararse hombre.

Por lo visto es posible decir no.

De una vez y en la calle, de una vez, por todos

y por todas las veces en que no pudimos.


Importa por lo visto el hecho de estar vivo.

Importa por lo visto que hasta la injusta fuerza

necesite, suponga nuestras vidas, esos actos mínimos

a diario cumplidos en la calle por todos.


Y será preciso no olvidar la lección:

saber, a cada instante, que en el gesto que hacemos

hay un arma escondida, saber que estamos vivos

aún. Y que la vida

todavía es posible, por lo visto.


Este poema pertenece a Jaime Gil de Biedma (1929- 1990), reconocido poeta adscrito a la poesía social de la Generación del 50. El poemario donde se incluye es Compañeros de viaje (también incluido en su antología Las personas del verbo).

En estos días tan oscuros que vivimos, con tanta incertidumbre y angustia por el avance demoledor de la pandemia y sus desvastadores efectos, he recordado los versos de Biedma que nos resalta que "la vida todavía es posible, por lo visto". Y así es, a pesar de todo y contra todo, la vida sigue con su impulso vital. 

Por eso dice Biedma que importa el hecho de estar vivo y que se necesitan esos actos mínimos, diarios y cotidianos, que demuestran precisamente eso, que estamos vivos. No debemos caer en la desidia ni en el aislamiento. Tenemos que respetar de manera responsable todas las normas sanitarias que se han estipulado. No podemos reunirnos y compartir momentos con las personas que queremos; no debemos abrazar, besar...,  pero no debemos olvidar que seguimos vivos y "vida", según la Real Academia de la Lengua Española, significa: fuerza o actividad esencial mediante la que obra el ser que la posee; energía de los seres orgánicos... 

Que este poema nos haga reflexionar sobre la importancia de la cotidianidad de los pequeños gestos, tan importantes para seguir sintiendo ese impulso vital. Como dice Biedma, en cada gesto hay un arma escondida: hacernos saber que estamos vivos.

Ánimo a todos los lectores de este blog.

10 enero 2021

Soltar amarras

El odio puede hincarse dulcemente

en los más claros ojos,

la desesperación peinar los gayos bucles

que los lóbulos sajan,

el desprecio instalarse tráquea abajo, 

laborioso, y la rabia

bajar las escaleras del corazón.

Es cuestión de un segundo.

Es cuestión de soltar amarras ciegamente,

como un prófugo loco de dolor que a las olas

encomienda su  huída.


- ¡Buen viento, pasajero de las simas!

Que Tántalo, Medusa y Poseidón

guíen tu frágil nave

y que del viaje surjas

nuevo, feliz, seguro, impenetrable.


Este poema de Jesús Munárriz ( 1940-) pertenece al poemario Esos tus ojos, que recoge una selección de la poesía escrita por el autor  entre 1970 y 1981. Munárriz no solo es escritor, sino traductor y editor; dirige desde 1975 Ediciones Hiperión, dedicada fundamentalmente a la poesía.

Munárriz nos invita en este poema a soltar amarras, es decir, soltar lastre, dejar atrás todo lo que nos pueda atormentar o dañar y empezar un camino nuevo. Ahora, que acabamos de empezar un nuevo año, quizás sea el momento de aparcar todo lo negativo y esperar ese "buen viento" que nos haga renacer, felices y seguros. 

Las figuras literarias que emplea a lo largo del poema me resultan sumamente interesantes: "El odio puede hincarse dulcemente/ en los más claros ojos", "y la rabia/ bajar las escaleras del corazón". Hermosas figuras para hablar de sentimientos como el odio, la desesperación, el desprecio y la rabia, que generan ese dolor que hace que emprendamos la huída si sabemos soltar amarras.

No es extraño que incluya elementos de la mitología (Tántalo, Medusa y Poseidón). Este poemario, aunque titulado Esos tus ojos, no se centra especialmente en la mirada, sino en el viaje en el sentido más amplio de la palabra. Hay poemas dedicados a ciudades y paisajes, pero abundan los poemas que hablan de ese viaje interior que en ocasiones tenemos que emprender para llegar a conocernos. Y ahí radica otro de los temas de este libro de poemas: el deseo. El deseo como una energía que nos mueve, pero también como forma de relacionarnos con el otro. 

Papel importante tiene también en este libro la tradición literaria. Juega con los clásicos y los homenajea. Como ejemplo citaré los poemas "Húmedos labios que a besar convidan" (que nos hace pensar en Góngora y su soneto "La dulce boca que a gustar convida") y "J.R.J. hubiera dicho" que empieza así:

Incoherencia,dame

el nombre exacto de las cosas.

Que mi palabra sea

solamente

el tapón de champán que salta y que permite

fluir la realidad a borbotones"

Cualquier instruido lector tiene que recordar al leer estos versos de Munárriz a Juan Ramón Jiménez y su poema "Intelijencia, dame/ el nombre exacto de las cosas" (sí "intelijencia" con "j", así lo quería Juan Ramón). La diferencia entre ambos es el tono, pues Munárriz le aporta humor, aunque no olvidemos que el humor encierra en muchas ocasiones no poca ironía y crítica. Quizás Munárriz pensó que en su mundo reinaba la incoherencia... Quizás también reine en el nuestro, por momentos... 

Recomiendo, sin duda, este libro de Munárriz, especialmente la lectura de los siguientes poemas: "Del amor, visto en un mal momento", "Navegar por el agua de tu cuerpo...", "Manifiesto" (donde hay versos tan contundentes como "y los hombres se olviden de la prisa/ con que van a la nada y no se enteran,/ víctimas de un progreso establecido,/ para que todo cobre otro sentido/ una vez asumido el sinsentido") , "El silencio" (al releer este poema pensé en la película "El secreto de sus ojos") , "Allá al fondo", "Haz lo que quieras, pero..." y "Juntos". He querido mencionar estos poemas por si alguien se anima a buscarlos en internet y leerlos.Pero, como he dicho, este poemario es digno de leer. 

Dediquémosle un poco de atención a la poesía, a veces olvidada y relegada a un segundo lugar en los estantes de las librerías más comerciales. Muchos de los mensajes que circulan por whatsapp y las redes sociales son versos extraídos de poemas y no tomamos conciencia de ello. Por eso, he querido comenzar este 2021 de "Letras en cal" con un poema y con el mensaje "soltar amarras" deseando que emprendamos un viaje que nos lleve a buen puerto. 


20 diciembre 2020

Juntos, nada más 

    Paulette Lestafier no estaba tan loca como decían. Claro que distinguía los días unos de otros, puesto que ya no tenía otra cosa que hacer más que contarlos, esperar a que llegaran y olvidarlos. Sabía muy bien que hoy era miércoles. ¡Y de hecho, ya estaba preparada! Se había puesto el abrigo, había cogido su cesta y sus cupones de descuento. Incluso había oído el coche de Ivonne, a lo lejos... Pero el caso es que su gato estaba delante de la puerta, tenía hambre, y fue al inclinarse para dejar su escudilla en el suelo cuando Paulette se cayó, golpeándose la cabeza contra el primer escalón.
    Paulette Lestafier se caía a menudo, pero era un secreto. No podía hablar de ello con nadie. 
    "Con nadie, ¿me oyes?" , se amenazaba a sí misma en silencio. "Ni con Ivonne, ni con el médico y mucho menos con el chico..."
    Tenía que levantarse despacio, esperar a que los objetos recuperaran la normalidad, aplicarse Synthol en la zona dolorida, y esconder esos malditos moratones.


    Así comienza la novela Juntos, nada más de la escritora francesa Anna Gavalda (1970-). Al llegar estas fechas de Navidad es un título que me ha venido a la mente de manera inmediata, pues lo único que queremos estos días es poder estar junto a nuestros seres queridos. Es el único deseo: estar juntos, nada más.
    Con esta novela me ocurrió algo muy curioso. Leí la obra en francés, en su versión original Ensemble, c'est tout. Cuando leo en otra lengua que no es la mía no me detengo a buscar todas las palabras que no entiendo en el diccionario (y siempre hay algunas...), pues rompe la dinámica de la lectura. Simplemente leo. Leí la novela en francés y me encantó, además, la lectura me resultó fácil. No obstante, pensé que quizás me había dejado algo atrás o que no había llegado a su esencia y, por eso, decidí volver a leerla en castellano. Esta segunda lectura me resultó tan interesante como la primera.
    Camille, Paulette, Philibert y Franck son los personajes principales. Cuatro personas solitarias y desarraigadas cuyas vidas cambian al relacionarse. Son cuatro personalidades muy distintas, pero que comparten el hecho de arrastrar pasados familiares destructivos. Son personajes que irradian a la vez fuerza y debilidad, alegría y tristeza... y ahí creo que radica el principal atractivo, junto a la verosimilitud con que están construidos sus perfiles. 
    A esta verosimilitud contribuyen en gran medida los diálogos,que abundan en la obra y la dotan de ritmo y de una naturalidad envidiable.
  Asistimos, por tanto, a la evolución de unos personajes que se presentan aparentemente derrotados, desengañados; que parecen condenados a la soledad y que, sin embargo, acaban despertando a la vida gracias al encuentro.
    No cabe duda de que es una obra que nos anima a mirar el futuro con esperanza. Y esa es la invitación de este blog, desde el que queremos desear una Feliz Navidad a nuestros lectores y mandar un mensaje de esperanza en un futuro mejor que el presente que vivimos.

15 diciembre 2020

Recuerdos en cal

    El 16 de diciembre se conmemora el Día de la Lectura en Andalucía, cuyo objetivo es el fomento de la lectura. En nuestro centro, desde sus inicios, esta empresa ha estado íntimamente ligada a la Biblioteca, entendida esta no solo como un servicio de préstamos de libros, sino como el eje vertebrador de la actividad cultural del centro.
    
    Si hoy disfrutamos de este espacio en el Instituto Salduba es gracias al esfuerzo e ilusión de profesores como Andrea Villarrubia, quien lideró el proyecto de creación de la biblioteca junto a otros profesores que se implicaron en el mismo al ilusionarse con la idea de dotar al centro de ese espacio de recursos tan necesario para el alumnado.

    Desde sus orígenes, los responsables de la Biblioteca se esforzaron por organizar actividades culturales en ella. Una buena muestra de ello es "Letras en cal", que se ha mantenido hasta nuestros días  y que este año inicia su etapa digital en este blog.

    Invitamos a leer el siguiente texto en el que nuestra querida y admirada Andrea Villarrubia hace un recorrido por la historia de la fundación de la Biblioteca del Salduba. Aprendamos de la ilusión de aquellos profesores para seguir creando experiencias culturales en nuestros alumnos.


Recuerdos en cal. El comienzo de la biblioteca del IES Salduba.


 

Imaginar y recordar…

Hay un momento que no es mío,

no sé si en el pasado, en el futuro,

si en lo imposible… Y lo acaricio, lo hago

presente, ardiente, con la poesía.

 

José Hierro

 

Contaré cómo comenzó todo. En septiembre de 1989 ocupé por concurso de traslado una plaza de Lengua y Literatura Españolas en el IES Salduba de San Pedro de Alcántara. Desde el primer momento formé parte del pequeño grupo de profesoras y profesores que se encargaría de hacer que la biblioteca del centro fuese algo más que un sitio en el que guardar libros. Ese verano se realizaron obras y se prepararon estanterías para colocar los libros dispersos por los distintos departamentos. Libros que estaban sin clasificar y los que lo estaban no seguían criterios unitarios. Hasta entonces no existían personas dedicadas a la organización de la biblioteca y el espacio estaba mal aprovechado. El material elemental era escaso o no existía, solo se contaba con unas pocas mesas y sillas. No había, por supuesto, un presupuesto específico para la biblioteca.

 

Durante los dos o tres primeros años se fue reorganizando el espacio disponible y se realizó el arduo trabajo de clasificación y distribución de los libros en los distintos estantes. Se adquirió el material indispensable para realizar el trabajo de catalogación de los libros: fichas, ficheros, papeleras, escalera, materiales de escritura… El nuevo mobiliario se consiguió en esos años. En el curso 1992-1993, con la colaboración de la APA, se adquirió un ordenador con un programa adecuado para la biblioteca, lo que supuso un avance enorme.

 

Por primera vez, la biblioteca se consideró un departamento más y tuvo su propio presupuesto, que fundamentalmente se dedicó a la compra de libros de literatura juvenil adecuada a los intereses del alumnado. Se hizo un gran esfuerzo para que la narrativa contemporánea estuviera bien representada y, sobre todo, se creó una sección de poesía que no existía hasta entonces. Se compraron libros pensando en lecturas que no fuesen las lecturas obligatorias de los temarios.

 

Un salto cualitativo en la implantación de la biblioteca fue la puesta en marcha de un horario de permanencia del profesorado en la biblioteca para realizar préstamos y consultas. Fue un logro si consideramos que nunca había existido. De ese modo, incluso los recreos estaban atendidos para que el alumnado pudiera retirar o devolver libros.

 

También habría que destacar que a partir de entonces la biblioteca solo se utilizó para lectura, estudio o consulta y se creó el ambiente adecuado para estos fines.

 

Se crearon unas mínimas reglas internas para evitar en la medida de lo posible que los libros se desordenaran o se perdiesen. Con el esfuerzo de todos se consiguió que fuera anecdótica la perdida de algún libro al acabar el curso.

 

Sería muy larga la lista de actividades que se realizaron en los primeros años de funcionamiento de la biblioteca, pero quisiera destacar las siguientes:

 

-          La celebración de ferias del libro en el mes de abril y con motivo del Día del Libro, con exposición y venta de libros en colaboración con librerías de San Pedro de Alcántara y de Marbella.

 

-          Exposición a final de curso de los libros adquiridos para la biblioteca durante el curso.

 

-          Exposiciones en colaboración con distintas personas y entidades, como por ejemplo:

 

·         Exposición ‘Pintando poesía’. Con motivo del 50 aniversario de los premios de poesía Adonáis, un grupo de ilustradores realizaron cuadros a partir de poemas de escritores que obtuvieron en algún momento el citado premio.

·         Exposición del fotógrafo Juan Ferreras ‘Agosto en Sarajevo’, una exposición de 45 fotografías de gente de la calle: ancianos, niños y la cotidianidad de una ciudad cercada por los serbios.

 

-          Encuentros con autores como Javier Egea, Luis García Montero, Aurora Luque, Justo Navarro o José Hierro.

 

-          Mención aparte merece la atención que se dedicó a la poesía desde la aparición en el curso 1991-1992 de un poema distinto todos los lunes que se colocaba en una de las paredes libres de estanterías. Durante el curso 1993-1994 se hizo un concurso con los alumnos de 3.º de Bachillerato para darle nombre a lo que ya se venía haciendo cada semana. El que más gustó fue ‘Letras en cal’ y así se llamó a partir de ese momento. Creo que fue uno de los nombres más poéticos que un espacio de poesía pueda ambicionar. Todos los lunes, versos de poetas como Rainer Maria Rilke, Emily Dickinson, Walt Whitman, Alejandra Pizarnik, Pablo García Baena, Antonio Gamoneda, Silvia Plath, Luis Cernuda, Elena Martín Vivaldi... aparecían en fotocopias grandes que se pegaban en la pared, a la vez que en tamaño más pequeño se dejaban en las mesas de la biblioteca a disposición de quienes quisieran recogerlos. Los poemas estaban extraídos de libros que se habían ido incorporando al fondo de la biblioteca que poco a poco se enriquecía con libros de otros poetas diferentes a los canónicos o de lectura obligatoria. La virtud de esa presencia era poder ofrecer de inmediato el libro original si algún alumno, y eran muchos, quería saber de dónde procedía el poema escogido esa semana. Una vez sembrada la curiosidad no faltaba la petición en préstamo del libro correspondiente para conocer la obra del autor. Los poemas de cada lunes actuaban de reclamo para la posterior lectura de los libros.

 

No es fácil mantener una experiencia como esta, pues se suceden las personas y los proyectos cambian, pero resulta una sorpresa maravillosa saber que ‘Letras en cal’ sigue presente casi treinta años después de su nacimiento. Hay que dar las gracias a quienes lo han hecho posible.

 

Fueron muchas las horas que se le dedicaron a la biblioteca, mucho el entusiasmo y mucho el trabajo que se realizó en esos años, pero lo más gratificante fue comprobar lo pronto que dio sus frutos, pues los préstamos aumentaban año tras año y, lo que considero más importante, la biblioteca se convirtió en el espacio de estudio, de encuentro, de lectura, de reflexión que habíamos soñado. Eso puso de manifiesto que las utopías se cumplen a veces. Los alumnos la hicieron suya desde el primer momento colaborando y disfrutando de un espacio de libertad conseguido gracias al esfuerzo de un grupo de personas entusiastas y confiadas, empeñadas además en sacar adelante una biblioteca escolar que apoyara y facilitara la consecución de los objetivos educativos del centro y de los programas de enseñanza. La colaboración de los alumnos en los proyectos que se llevaron a cabo fue siempre entusiasta y permanente, lo que fue un motivo constante de satisfacción. Al mismo tiempo se aspiraba a crear y fomentar en los jóvenes el hábito y el gusto por la lectura y también que amaran y utilizaran las bibliotecas a lo largo de sus vidas.

 

Ahora, a finales de 2020, todo aquel equipo que sacó adelante la biblioteca con tanta pasión no está ya en el IES Salduba. Quiero aquí mencionar los nombres, por orden alfabético, de los principales artífices del proyecto: Trinidad Cebrián, Lola Cruz, Ana Fernández, Julio de la Fuente, Miguel Ramírez y Andrea Villarrubia. No es fácil que un grupo tan heterogéneo como aquel, con formación académica diversa, pertenecientes a departamentos distintos del instituto, luchase y colaborase en conseguir el sueño de cualquier centro educativo. Un equipo que, con la ayuda de otros compañeros y muchos alumnos, supo crear y defender un espacio de comunicación, encuentro y formación tanto de los estudiantes como de toda la comunidad educativa, un espacio donde se desarrollaron experiencias culturales que aún se recuerdan. Algunos de aquellos docentes, nos hemos jubilado, otros continúan su labor en otros institutos. Sin embargo, a pesar de la dispar situación personal y profesional, es necesario remarcar el orgullo que todos sienten al rememorar aquellos años. Lo más conmovedor de todo es comprobar el hecho maravilloso de que alumnos y alumnas que participaron y disfrutaron de aquella aventura sean los que ahora, ya como docentes, continúen manteniendo la biblioteca del IES Salduba. Ellos son la confirmación treinta años después de que aquel proyecto, ilusorio al principio, tenía sentido y demuestran cada día que las bibliotecas escolares son parte esencial de la vida de un centro educativo.

 

ANDREA VILLARRUBIA DELGADO