07 marzo 2025

Presentes

 Llegamos aquí presurosas…

Hemos venido,
convocadas por un sueño.
Las mujeres
recorremos las plazas del mundo
desplegando palabras.
Hemos llegado de todas partes
unas tristes,
otras alegres,
algunas rotas.
Trazando arcoíris
con nuestros colores de piel,
constelaciones
con nuestras miradas.
Nos encontramos
proclamando la soberanía de nuestros cuerpos,
defendiendo la libertad de nuestros pasos.
Haciendo resonar nuestra voz.
de continente a continente.
Transgrediendo mandatos,
construyendo metáforas amables
con la fuerza de nuestros deseos.
Enlazándonos,
más allá de nuestra edad
y nuestras nacionalidades.
Acarreando esperanzas
en la desesperanza.
Tejiendo redes,
laboriosas arañas.
Construyendo ciudadanía
centímetro a centímetro.
Transformando la realidad
con nuestros caminares,
incursionando el viento
vestidas de cometas,
despeinadas de flores,
deliberadas,
presentes,
en esta marcha por la vida.

Compartimos hoy este poema de  Guisela López (Guatemala, 1960) en el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer. Esta poeta, crítica literaria y académica, se caracteriza por manifestar en su obra la exclusión de las mujeres a lo largo de la Historia y por visibilizar las desigualdades y las distintas formas de violencia de las que desgraciadamente todavía son víctimas, pero también reconoce y celebra la sororidad y la voluntad de transformación que se observan en distintos movimientos sociales a nivel internacional. 
El poema seleccionado pertenece a su poemario Voces urgentes (2012). Destaco en él su mensaje amable, solidario y esperanzador. Convoca a todas las mujeres, sin importar la edad o la nacionalidad; todas unidas en esta marcha por la vida, por una vida vivida en libertad plena, siendo soberanas de sus cuerpos y de su caminar.   
Hay muchas imágenes que me resultan originales y significativas: "trazando arcoíris con nuestros colores de piel, constelaciones con nuestras miradas", "tejiendo redes, laboriosas arañas", "incursionando el viento, vestidas de cometas, despeinadas de flores". Arcoíris, constelaciones, tejedoras de redes de araña, cometas... Todo eso y más pueden simbolizar las mujeres, cualidades todas ellas positivas, incluida la de la araña, pues implica el valor del trabajo, de la tarea constante. 
Me gusta que señale la necesidad de transgredir mandatos, pero no mediante la lucha violenta, sino "construyendo metáforas amables con la fuerza de nuestros sueños" y "construyendo ciudadanía". Como el poema señala, es cierto que las mujeres llegan a esta marcha por la vida en distintas condiciones, "unas tristes, otras alegres, algunas rotas" pero siempre "acarreando esperanzas en la desesperanza".
Destacamos, para terminar, esa última reflexión: la necesidad de construir ciudadanía para que desaparezca la desesperanza. Por una sociedad de mujeres libres, deliberadas y siempre PRESENTES. 

07 noviembre 2024

SURSUM CORDA

 A veces es muy fuerte la tentación, las ganas

de abandonarlo todo, de dejarse,

que ya no son edades, ya no es tiempo,

que ya está todo hecho, muy mal hecho.

Es fácil la pereza y es difícil

embarcarse de nuevo en la tarea

de rescatar las ilusiones.

Pero tú, corazón, sigue latiendo

mientras te deje el mundo.

Hoy es el día, hoy es el primer día,

y ya nunca seremos más jóvenes que ahora.


Ofrecemos hoy la lectura de este poema de Amalia Bautista (Madrid, 1962), "Sursum corda". El título nos parece oportuno para el momento de desolación que atravesamos en España como consecuencia de la tragedia que ha sufrido nuestro país. "Arriba el corazón"; solo nos queda mirar la vida con valentía, levantar el ánimo y seguir creciendo como pueblo unido.

Como dicen los versos del poema, es fuerte la tentación de abandonarlo todo, de rendirse ante la creencia de que ya está todo hecho y, encima, mal hecho...; nos embarga la pereza y nos resulta difícil rescatar ilusiones... Pero tenemos un arma poderosa: nuestro corazón sigue latiendo, hay vida, hay lucha y, por lo tanto, hay camino por recorrer.

Esta poesía sencilla, sin artificios, que nace de la experiencia y de lo cotidiano, puede que sirva para conectar con lo que muchas personas estén sintiendo en estos días. Ojalá este poema sirva para infundir ánimo y confianza en un futuro más amable. 

15 octubre 2024

Hay que saber irse

 Hay que saber irse,

hay que saber abandonar el barco
sin hundirlo,
hay que saber cerrar la puerta
sin dar un portazo,
saber que a la piedra
no se le responde con más piedra,
que al daño
no se le responde con más daño.

Hay que ser elegante al marcharse,
entender que no hace falta
despedazar el abrazo
que una vez te dio calor.
No hay que romper las cartas
ni las fotos,
no hay que borrar los recuerdos
porque, más que un borrón
y cuenta nueva,
saber irse es una lección
y cuenta nueva.

Hay que saber marcharse,
comprender que las expectativas
son como el humo:
intuyes que surge de un fuego
pero ese fuego no se ve.
Nadie gana en las despedidas
porque ninguna victoria
es más triste
que decir adiós a un hogar.

Hay que saber irse
sin bombardeos,
cerrar la historia
sin destrozar el libro,
seguir caminando
sin mirar hacia atrás
y hay que entender que, muchas veces,
solamente seremos
la forma que escogimos
para decir adiós.


Compartimos hoy este poema de Miguel Gane (Leresti, Rumanía 1993) extraído de su obra Puedes hacerme lo que quieras, un poemario que no puede dejar indiferente a ningún lector, incluso al menos habituado a la lírica. El punto de partida es el conocimiento, por parte del autor, de la performance que la artista serbia Marina Abramovic hizo en 1974: colocó alrededor de su cuerpo 72 objetos destinados a proporcionar placer o dolor, pidiendo al público que los usase con ella, en su cuerpo. Marina tuvo que ser evacuada en ambulancia y casi pierde la vida... 

Miguel Gane le rinde homenaje a Marina en este poemario, del que ahora entenderemos el título, y reflexiona sobre el comportamiento humano a través del amor o del desamor, hasta tal punto de que somos capaces de entregar la vida en nombre del amor. Pareciera deducirse que es más fácil hacer daño, vista la experiencia de Abramovic, y que amar siempre resultó más difícil...

Sin embargo, el poema que hemos seleccionado es un canto a la no violencia: "Hay que saber irse sin bombardeos", "hay que saber abandonar el barco sin hundirlo", "al daño no se le responde con más daño"... Al mismo tiempo implica la aceptación de que, en muchas ocasiones, hay que irse, hay que romper ese vínculo íntimo que nos hace sufrir. Hay que irse, pero teniendo en cuenta cómo. Por eso el final del poema resulta contundente y excelente: "Muchas veces, solamente seremos la forma que escogimos para decir adiós". Cuánta verdad encierra esta sentencia...

Recomendamos la poesía de Miguel Gane, esta obra y cualquier otra. Encontraremos en ella unos textos cercanos y actuales, que brotan de la experiencia cotidiana y que rebosan emociones profundas. Cualquiera de sus poemas merecería tener cabida en este blog, pero nos hemos decantado por este ya que, en un mundo tan convulso y marcado por el horror y la tragedia de las guerras, como desgraciadamente observamos, nos ha parecido oportuno esta invitación a la no violencia. Confiemos en que sepamos cerrar las historias sin destrozar los libros, como él dice. 

27 noviembre 2023

No quiero

 No quiero

que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.
No quiero
que el trigo se queme y el pan se escatime.

No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.

No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.

No quiero
que el labriego trabaje sin agua
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.

No quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños les pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.

No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.

No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles
que jamás se fabriquen fusiles.

No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.

No quiero amar en secreto,
llorar en secreto
cantar en secreto.

No quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO…

Ofrecemos hoy este poema de Ángela Figuera Aymerich (Bilbao 1902 - Madrid 1984), escritora española representante de la denominada "poesía desarraigada" de la primera generación de posguerra española. Ángela estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, fue catedrática de Lengua y Literatura en distintos institutos de Huelva, Alcoy y Murcia y también trabajó en la Biblioteca Nacional. Ángela Figuera desarrolló su poesía social junto a Gabriel Celaya y Blas de Otero, también vascos, y este vínculo generó la nominación de "el triunvirato vasco de la poesía de posguerra". 

Este poema pertenece a su primer libro, Mujer de barro (1948),  que refleja la difícil situación que se vivió durante la posguerra, especialmente en el bando "perdedor". Hay que señalar, para la mejor comprensión del texto y de la obra de Ángela Figuera, que ella era republicana y que sufrió la censura del Régimen.

El estilo de esta poeta se caracteriza por un lenguaje sencillo, tratando siempre de que su mensaje llegue a la gente. El texto que presentamos es una buena muestra de ello. En él podemos observar reflexiones de distintos aspectos sociales, políticos, personales... Destaquemos algunos versos:

"No quiero / que haya frío en las casas, / que haya miedo en las calles"

"No quiero / que en los labios se encierren mentiras / [...] que en la cárcel se encierre a los buenos".

"Que jamás se disparen fusiles / que jamás se fabriquen fusiles".

"No quiero / que me manden Fulano y Mengano, / que me fisgue el vecino de enfrente, / que me pongan carteles y sellos".

"No quiero amar en secreto, / llorar en secreto".

Todos los versos son dignos de ser destacados pues todos ellos ofrecen una intensa reflexión sobre la realidad de la España de la época. Pero lo destacable es que, a día de hoy, acabando el año 2023, estos versos siguen resultando actuales en muchos aspectos...

Pongamos atención al mensaje de la última estrofa, donde se utiliza la mayúscula para otorgar mayor énfasis: "No quiero / que me tapen la boca / cuando digo NO QUIERO...". Poco más que añadir... Solo el deseo de que nuestros lectores disfruten con esta lectura.



26 octubre 2023

Primera casa

Todo lo que fue olvidando

lo recuerda mi cuerpo por mí.


El pozo, el túnel, el

botón de arranque.

Pura demo(n)stración.


La unidad familiar comienza con el 

ruido de un cuerpo.


Con ellos tengo este puente y su 

lenguaje secreto.

Nada más sabio hay que sus brincos y 

maullidos,

la espuma de sus olas ilumina nuestros 

pies.


En cuanto mis caderas avanzan por esa

casa

la derecha masca la pertenencia,

la izquierda aprende a refundarse.

Las líneas de mi frente hacen todo lo

contrario,

riega el vientre la flor de la división.


A toda casa se ingresa siempre a través

del cuerpo.


Qué más quisieras que un poema se

escribiese con estos dedos

capaces de ir y pulsar teclas tan altas.


Umbral, resorte, código.

No con la inteligencia, ahora.

Con las manos.


    Compartimos hoy un poema de la poeta Yolanda Castaño (Santiago de Compostela 1977) galardonada con el Premio Nacional de Poesía 2023 por su obra Materia. Esta obra, de la que ofrecemos el poema "Primera casa", gira en torno a la maternidad, los lazos familiares, el amor y las costumbres. El jurado ha destacado de su obra, entre otras cualidades, "su extraordinaria fuerza evocativa y sensorial".
    Una nota distintiva de esta poeta es que siempre escribe en gallego y, posteriormente, ella misma se traduce al castellano. 
    Resaltamos los siguientes versos que pueden resultar interesantes para una reflexión o para generar una sensación:

"Todo lo que fui olvidando / lo recuerda mi cuerpo por mí".

"La unidad familiar comienza con el / ruido de un cuerpo".

"Con ellos tengo este puente y su / lenguaje secreto".


22 septiembre 2023

La biblioteca

                                                        

El aire es allí diferente.

Está erizado todo por una corriente
Que no viene de este o aquel texto,
Sino que los enlaza a todos
Como un círculo mágico.

El silencio es allí diferente.
Todo el amor reunido, todo el miedo reunido,
Todo el pensar reunido, casi toda la muerte,
Casi toda la vida y además todo el sueño
Que pudo despejarse del árbol de la noche.

Y el sonido es allí diferente.
Hay que aprender a oírlo
Como se oye una música sin ningún instrumento,
Algo que se desliza entre las hojas,
Las imágenes, la escritura y el blanco.

Pero más allá de la memoria y los signos que la imitan,
Más allá de los fantasmas y los Ángeles que copian la memoria
Y desdibujan los contornos del tiempo,
Que además carece de dibujo,
La biblioteca es el lugar que espera.

Tal vez sea la espera de todos los hombres,
porque también los hombres son allí diferentes.
O tal vez sea la espera de que todo lo escrito
Vuelva nuevamente a escribirse,
Pero de alguna otra forma, en algún otro mundo,
Por alguien parecido a los hombres,
Cuando los hombres ya no existan.

O tal vez sea tan solo la espera
De que todos los libros se abran de repente,
Como una metafísica consigna,
Para que se haga de golpe la suma de toda la lectura,
Ese encuentro mayor que quizá salve al hombre.
Pero, sobre todo, la biblioteca es una espera
Que va más allá de letra,
Más allá del abismo.

La espera concentrada de acabar con la espera,
De ser más que la espera,
De ser más que los libros,
De ser más que la muerte.


Comenzamos un nuevo curso con la descripción de la biblioteca que nos propone Roberto Juarroz (1925-1995), poeta y bibliotecario argentino.
Me resulta cautivadora la forma de organizar las tres primeras estrofas con esos paralelismos:" El aire es allí diferente/ El silencio es allí diferente/ El sonido es allí diferente". Y no le falta razón, las bibliotecas tienen una esencia especial: silencio y sonido se complementan de forma única y armoniosa para aquellos que tengan la capacidad de sentirlos. 
Me parece, además, muy interesante la reflexión de Juarroz en las últimas estrofas. La biblioteca podría entenderse simplemente como un lugar de espera, pero sería una interpretación bastante pobre y limitada. Él mismo plantea la posibilidad de que pudiera ser necesario que todo lo escrito vuelva nuevamente a ser escrito "por alguien parecido a los hombres"... Es decir, la necesidad de una reelaboración de todo el saber acumulado, quizás desde otra perspectiva. Pero también plantea la posibilidad de que las bibliotecas sean el lugar donde todos los libros se abran de repente y eso suponga la salvación del hombre porque, en definitiva, las bibliotecas representan "la espera concentrada de acabar con la espera"... 
Les deseamos a todos nuestros lectores y seguidores un maravilloso curso 2023/2024.

19 enero 2023

Hay voces libres...

 

Hay voces libres,
y voces con cadenas
y hay piedra y leño y despejada llama que consume;
hombres que sangran contra un sueño
y témpanos que se derrumban sobre las calles sin gemido.
Hay límites en lo que no se mueve entre las manos
y en lo que corre corre y huye como una herida;
en la arena intangible cuando el sol adormece
y en esa inconfundible precisión de los astros.
Hay límites en la conversación tranquila que no pretende
y en el vientre estancado que se levanta o gira como una peonza.
Hay límites en ese líquido que se derrama intermitentemente
    mientras los ojos de los niños preguntan y preguntan a una
    voz que no llaman;
hay límites
en la amistad
y en esas flores enamoradas que no se escuchan.

Hay límites
y hay cuerpos.
Hay voces libres
y voces con cadenas.
Hay barcos que cruzan lentos sobre los lentos mares
y hay barcos que se hunden medio podridos en el cieno profundo.
Hay manteles tendidos a la luz de la luna
y cuerpos que tiritan sin sombra bajo la oscuridad de la miseria.

Hay sangre:
sangre que duerme y no descansa
y sangre que baila y grita al compás de la Muerte;
sangre que se escapa de las manos cantando
y sangre que se pudre estancada en sus cuévanos.
Hay sangre que inútilmente empaña los cristales
y sangre que pregunta y camina y camina;
sangre que enloquecida se dispara
y sangre que se ordena gota a gota para nunca entregarse.
Hay sangre en lo que no se dice
y sangre que no se calla y no se calla.
Hay sangre que rezuma medio seca bajo las telas sucias
y sangre floja bajo las venas que se para y no sale.

Hay voces libres
y voces con cadenas
y hay palabras que se funden al chocar contra el aire
y corazones que golpean en la pared como una llama.

Hay límites
y hay cuerpos
y hay sangre que vive separada bajo las duras cruces de unos hierros
y hay sangre que pasea dulcemente bajo la sombra de los árboles.

Hay hombres que descansan sin dolor contra el sueño
y témpanos que se derrumban sobre las piedras sin un gemido.


Comparto hoy este poema de Emilio Prados (1899-1962), poeta malagueño perteneciente a la Generación del 27, Premio Nacional de Poesía en 1938. Con Manuel Altolaguirre fundó la imprenta Sur en Málaga en 1925. A Prados y Altolaguirre también le debemos la edición de la mítica revista "Litoral", considerada de vital importancia para el desarrollo de los miembros de la Generación de la Generación del 27.

El poema seleccionado nos propone una reflexión sobre la necesidad, o no, de la existencia de límites, posibilitando así la unión de contrarios. Es un poema de esencia surrealista en cuanto a la libertad expresiva y formal (ausencia de rima, versos largos, imágenes oníricas...), pero en su conjunto el mensaje creo que resulta bastante claro. Solo hay que detenerse en estos versos que se repiten a lo largo del poema: " Hay voces libres / y voces con cadenas". 

07 abril 2022

La saeta


¡Oh, la saeta, el cantar
a
l Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

    Antonio Machado (1875-1939) escribió este poema en 1914. En vísperas del Viernes de Dolores y de una Semana Santa, ansiada por muchos, me ha parecido oportuno recordar esta copla de Machado que se ha hecho tan popular. Quizás alguno descubra hoy que fue Machado quien escribió estos versos...
    El texto que presentamos hoy es popular en varios sentidos: tiene su origen en lo popular, en la tradición, en las costumbres, y ha llegado a pertenecer al pueblo, convirtiéndose en patrimonio de la cultura popular. Una lectura simple y rápida quizás no lleve a error pues podemos pensar que Machado era un gran admirador de las procesiones de Semana Santa (Machado es sevillano) y un religioso ferviente. Es cierto que las referencias a Dios y a Jesucristo son frecuentes en su obra, pero no es menos cierto que también lo es la crítica al magisterio de la Iglesia. Machado escribiría: "Sobre la divinidad de Jesús he de deciros que nunca he dudado de ella" y "Siempre estimé como de gusto superficial el escribir contra la divinidad de Jesucristo. Es el afán demoledor de los pigmeos que no admiten más talla que la suya". 
    Machado pone el interés en la concepción del cristianismo como una ética del amor fraterno, por eso recurre a la humanidad de Jesucristo y en el Cristo resucitado por encima del crucificado. Esa idea la observamos perfectamente en este poema: Su cantar no es el que echa flores a Jesús de la Agonía (una talla de un crucificado), no le canta al Jesús del madero, sino al que anduvo en el mar. 
    Su anticlericalismo siempre estuvo presente, pero se acentuó en sus últimos años. En sus Apuntes íntimos escribiría: "Roma es un poder del Occidente pragmático, un poder contra el Cristo, que tiene del Cristo lo bastante para defenderse de él". Y en una carta a Miguel de Unamuno dijo: "El clericalismo español solo puede indignar seriamente al que tenga un fondo cristiano". 
    No es momento hoy para seguir profundizando en la obra y estilo de Antonio Machado, solo he querido dejar este pequeño apunte antes de las vacaciones de Semana Santa. Tiempo habrá para deleitarnos con su obra poética y con alguna que otra curiosidad, como la de que conoció a Leonor, su gran amor, cuando ella tenía tan solo 13 años y tuvo que esperar a que cumpliera la edad legal para casarse, 15 años. Machado tenía 34 años cuando se casó con Leonor... 
    Desde aquí deseamos a nuestros lectores que disfruten de esos días de descanso, si es que los tienen, y aprovechen esta semana de Pasión y Gloria como mejor consideren. 

07 marzo 2022

El sí de las niñas

 DOÑA FRANCISCA.- Haré lo que mi madre me manda, y me casaré con usted.

DON DIEGO.- ¿Y después, Paquita?
DOÑA FRANCISCA.- Después... y mientras me dure la vida, seré mujer de bien.
DON DIEGO.- Eso no lo puedo yo dudar... Pero si usted me considera como el que ha de ser hasta la muerte su compañero y su amigo, dígame usted, estos títulos ¿no me dan algún derecho para merecer de usted mayor confianza? ¿No he de lograr que usted me diga la causa de su dolor? Y no para satisfacer una impertinente curiosidad, sino para emplear método en su consuelo, en mejorar su suerte, en hacerla dichosa, si mi conato y mis diligencias pudiesen tanto.
DOÑA FRANCISCA.- ¡Dichas para mí!... Ya se acabaron.
DON DIEGO.- ¿Por qué?
DOÑA FRANCISCA.- Nunca diré por qué.
DON DIEGO.- Pero ¡qué obstinado, qué imprudente silencio!... Cuando usted misma debe presumir que no estoy ignorante de lo que hay.
DOÑA FRANCISCA.- Si usted lo ignora, señor don Diego, por Dios no finja que lo sabe; y si, en efecto, lo sabe usted, no me lo pregunte.
DON DIEGO.- Bien está. Una vez que no hay nada que decir, que esa aflicción y esas lágrimas son voluntarias, hoy llegaremos a Madrid, y dentro de ocho días será usted mi mujer.
DOÑA FRANCISCA.- Y daré gusto a mi madre.
DON DIEGO.- Y vivirá usted infeliz.
DOÑA FRANCISCA.- Ya lo sé.
DON DIEGO.- Ve aquí los frutos de la educación. Esto es lo que se llama criar bien a una niña: enseñarla a que desmienta y oculte las pasiones más inocentes con una pérfida disimulación. Las juzgan honestas luego que las ven instruidas en el arte de callar y mentir. Se obstinan en que el temperamento, la edad ni el genio no han de tener influencia alguna en sus inclinaciones, o en que su voluntad ha de torcerse al capricho de quien las gobierna. Todo se las permite, menos la sinceridad. Con tal que no digan lo que sienten, con tal que finjan aborrecer lo que más desean,
con tal que se presten a pronunciar, cuando se lo manden, un sí perjuro, sacrílego, origen de tantos escándalos, ya están bien criadas, y se llama excelente educación la que inspira en ellas el temor, la astucia y el silencio de un esclavo.
******
DOÑA IRENE.- Es hija obediente, y no se apartará jamás de lo que determine su madre.
DON DIEGO.- Todo eso es cierto, pero...
DOÑA IRENE.- Es de buena sangre y ha de pensar bien, y ha de proceder con el honor que la corresponde.
DON DIEGO.- Sí, ya estoy; pero ¿pudiera, sin faltar a su honor ni a su sangre...?
DOÑA FRANCISCA.- ¿Me voy, mamá? (Se levanta y vuelve a sentarse).
DOÑA IRENE.- No pudiera, no señor. Una niña educada, hija de buenos padres, no puede menos de conducirse en todas ocasiones como es conveniente y debido. Un vivo retrato es la chica, ahí donde usted la ve, de su abuela que Dios perdone, Doña Jerónima de Peralta... 
******
DON DIEGO.- Dices bien... ¿Y sabes tú lo que es una mujer aprovechada, hacendosa, que sepa cuidar de la casa, economizar, estar en todo?... Siempre lidiando con amas, que si  una es mala, otra es peor, regalonas, entremetidas, habladoras, llenas de histérico, viejas, feas como demonios... No señor, vida nueva. Tendré quien me asista con amor y fidelidad, y viviremos como unos santos... Y deja que hablen y murmuren y...
SIMÓN.- Pero, siendo a gusto de entrambos, ¿qué pueden decir?
DON DIEGO.- No, yo ya sé lo que dirán; pero... Dirán que la boda es desigual, que no hay proporción en la edad, que...
SIMÓN.- Vamos, que no parece tan notable la diferencia. Siete u ocho años a lo más...
DON DIEGO.- ¡Qué, hombre! ¿Qué hablas de siete u ocho años? Si ella ha cumplido dieciséis años pocos meses ha.
SIMÓN.- Y bien, ¿qué?
DON DIEGO.- Y yo, aunque gracias a Dios estoy robusto y... Con todo eso, mis cincuenta y nueve años no hay quien me los quite.
******

    Estos fragmentos pertenecen a la obra El sí de las niñas de Leandro Fernández de Moratín (1760-1828). La obra se estrenó en Madrid el 24 de enero de 1806, obteniendo un éxito rotundo. 
    Pero El sí de las niñas levantaba odios y entusiasmos por su mensaje claramente inspirado en la Ilustración. En 1815, con la Restauración de Fernando VII, la Inquisición española encontró motivos suficientes para prohibir la obra. Esta prohibición se renovó en 1823 y cuando se levantó y la obra pudo volver a escena, en 1838, lo hizo con cortes debido a la censura impuesta.
    Poco más quiero añadir hoy, víspera del 8 de marzo, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. Que estos textos sirvan para generar una reflexión sobre la necesidad de educar en igualdad a niños y niñas, para luchar contra las desigualdades impuestas a lo largo de la historia y que todavía se sufren en este mundo tan convulso en pleno siglo XXI. Igualdad y respeto para todas y todos. 

03 febrero 2022

Cien sonetos de amor

 XLV

No estés lejos de mí un solo día, porque cómo,

porque, no sé decirlo, es largo el día,

y te estaré esperando como en las estaciones

cuando en alguna parte se durmieron los trenes.


No te vayas por una hora porque entonces

en esa hora se juntan las gotas del desvelo

y tal vez todo el humo que anda buscando casa

venga a matar aún mi corazón perdido.


Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,

ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:

no te vayas por un minuto, bienamada,


porque en ese minuto te habrás ido tan lejos

que yo cruzaré toda la tierra preguntando

si volverás o si me dejarás muriendo.


XLIV

Sabrás que no te amo y que te amo

puesto que de dos modos es la vida,

la palabra es un ala del silencio,

el fuego tiene una mitad de frío.


Yo te amo para comenzar a amarte,

para recomenzar el infinito

y para no dejar de amarte nunca:

por eso no te amo todavía.


Te amo y no te amo como si tuviera

en mis manos las llaves de la dicha

y un incierto destino desdichado.


Mi amor tiene dos vidas para amarte.

Por eso te amo cuando no te amo

y por eso te amo cuando te amo.


XI

Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo

y por las calles voy sin nutrirme, callado,

no me sostiene el pan, el alba me desquicia,

busco el sonido líquido de tus pies en el día.


Estoy hambriento de tu risa resbalada,

de tus manos color de furioso granero,

tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas,

quiero comer tu piel como una intacta almendra.


Quiero comer el rayo quemado de tu hermosura,

la nariz soberana del arrogante rostro,

quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas


y hambriento vengo y voy olfateando el crepúsculo

buscándote, buscando tu corazón caliente

como un puma en la soledad de Quitratúe.


    Hoy presentamos 3 poemas extraídos de Cien sonetos de amor (1959) de Pablo Neruda (1904-1973), Premio Nobel de Literatura en 1971.

    Hacía tiempo que no releía estos poemas y ha sido un placer, aunque algo duro tener que seleccionar uno para este blog, por eso finalmente he puesto tres. Una actividad de poesía con mis alumnos de 1º de ESO me hizo recordar a Neruda: una de mis alumnas seleccionó su famosísimo "Me gustas cuando callas porque estás como ausente". Comentamos el poema y les hablé de Neruda. Eso me dio la clave para decidir que la próxima entra de este blog sería para él.

    No he querido ir a lo clásico o lo más conocido de Neruda, sus Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Los sonetos que presento hoy quizás no sean tan populares, pero sí igual de interesantes. Tan interesantes como la vida de Neruda.

    Para empezar, su nombre. Ni se llama Pablo ni se apellida Neruda. Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto decidió publicar con el pseudónimo de Pablo Neruda en 1920 para evitar el malestar de su padre por tener un hijo poeta. 

    Neruda fue senador de la República de Chile, miembro del Comité Central del Partido Comunista, precandidato a la presidencia de su país y embajador en Francia. En 1939 fue designado cónsul especial para la inmigración española en París. Es manifiesto su compromiso con la causa española y su apoyo a los escritores que tuvieron que escapar y vivir en el exilio. Lloró la muerte de Lorca, intervino para conmutar la pena de muerte de Miguel Hernández por cadena perpetua... Una muestra de ello es su libro España en el corazón (1937).

    En 1971 es galardonado con el Nobel "por una poesía que con la acción de una fuerza elemental da vida al destino y los sueños de un continente". Acertada definición de su obra. El propio Gabriel García Márquez dijo de Neruda que "es el más grande poeta del s.XX en cualquier idioma".

    Cien sonetos de amor es un poemario dedicado por entero a su mujer Matilde Urrutuia (es su tercera esposa). Muchas veces se ha catalogado la obra como la expresión del amor personal total. Matilde era una actriz y cantante chilena, que pasó a formar parte de la vida de Neruda en 1955 cuando este se separó oficialmente de Delia del Carril, su segunda esposa 20 años mayor que él. Cuando Delia tenía 70 años y él 50, su amor pasó a ser algo casi maternal. Es entonces cuando conoció a Matilde y recuperó el amor pasional vivido primero en una etapa clandestina. Me parece oportuno señalar esta anécdota de su vida para entender la intensidad de este poemario que comentamos. 

    Matilde influye positivamente en la producción poética de Neruda durante sus últimos años. No solo como musa, sino porque ella le ordena su agenda y su vida, de tal forma que las mañanas las podía dedicar a escribir. A la muerte de Neruda, Matilde editó sus memorias y alzó la voz contra Augusto Pinochet como hubiera hecho su marido.

    Uno de los últimos versos que Neruda escribió antes de morir fue, una vez más, para Matilde: "Fue tan bello vivir cuando vivías". Y no es casualidad que el pimer verso del primer poema de Cien sonetos de amor sea: "Matilde, nombre de planta o piedra o vino". Es decir, Matilde era su todo.

    Volviendo a la obra que nos ocupa tengo que decir que hay un poco de trampa en su título porque en realidad no estamos ante unos sonetos. No tenemos unos versos endecasílabos que rimen entre sí. Neruda juega con la métrica, con la rima y con nosotros. Sí que mantiene la estructura de 4-4-3-3 y eso lleva a engaño. Él mismo lo reconoció en la dedicatoria, donde obviamente está presente Matilde: " Señora mía muy amada, gran padecimiento tuve al escribirte estos mal llamados sonetos y harto me dolieron y costaron, pero la alegría de ofrecértelos es mayor que una pradera. Al proponérmelo bien sabía que al costado de cada uno, por afición electiva y elegancia, los poetas de todo tiempo dispusieron rimas que sonaron como platería, cristal o cañonazo. Yo con mucha humildad hice estos sonetos de madera, les di el sonido de esta opaca y pura substancia y así deben llegar a tus oídos. Tú y yo caminando por bosques y arenales, por lagos perdidos, por cenicientas latitudes, recogimos fragmentos de palo puro, de maderos sometidos al vaivén del agua y la intemperie. De tales suavizadísimos vestigios construí con hacha, cuchillo y cortaplumas, estas madererías de amor y edifiqué pequeñas casas de catorce tablas para que en ellas vivan tus ojos que tanto adoro y canto. Así establecidas mis razones de amor te entrego esta centuria: sonetos de madera que solo se levantaron por tú les diste la vida" (octubre de 1959).

    Esa dedicatoria es la explicación de la obra. Me encanta cómo juega con las palabras y con el tono. Recrea el estilo renacentista y barroco nada más empezar: Señora mía muy amada, gran padecimiento... Pareciera estar escuchando a Don Quijote dirigiéndose a su Dulcinea. Neruda reconoce el valor del esfuerzo de componer un soneto, de cómo los poetas se han ajustado a la métrica y la rima que le son propias. Y no es que Neruda no sea capaz de hacer un soneto, por supuesto que puede; es que Neruda lo que quiere es experimentar, jugar, hacer "sonetos de madera" y construir "pequeñas casas de catorce tablas". Sí, sus versos miden 14 (la mayoría). 

    En esta ocasión no voy a comentar nada de los textos seleccionados. Dejo libre la  interpretación del lector para que afloren sus propias sensaciones, mucho más tratándose de poesía. Para ello, he querido profundizar en la vida del autor, en su relación con su mujer y en la dedicatoria de esta centuria, como él se refiere a la obra. No tengamos miedo ni reparos a la hora de leer poesía; no hay que "entender", no hay que saber si se trata de un soneto o si tiene rima asonante o consonante. No; simplemente hay que sentir, dejar que los versos calen en uno y fluya el sentimiento que inyectó en ellos el autor. 


10 enero 2022

La aventura del tocador de señoras

    Cuando sus piernas (bien torneadas y tal y cual) entraron en mi local de trabajo, yo ya llevaba varios años hecho un merluzo. Pero aunque con esta súbita aparición dio comienzo la aventura que me propongo relatar a renglón seguido, no dispondría el lector de los datos necesarios para comprender bien sus entresijos si no los retrotajese (al lector y el relato) a un momento anterior, e incluso a sucesos previos, y no expusiese del modo más sucinto un prolegómeno.

    El momento anterior al que he aludido fue aquel en que vinieron a decirme que nuestro querido director, el doctor Sugrañes, el compasivo, el misericordioso, me convocaba sin demora a su despacho. Al que acudí con más extrañeza que miedo, ya que por aquellas fechas el doctor Sugrañes no se dejaba ver de nadie, y menos de mí, a quien no había dirigido una palabra ni un ademán ni una mirada en los últimos tres o cuatro años, es decir, desde que se dio por archivado mi caso o, por lo menos, desde que fue traspapelada primero y definitivamente perdida luego la carpeta que contenía la documentación de referencia, de resultas de los cual cayó sobre mi persona física y jurídica un espeso silencio administrativo en el cual ni mi voz ni mis escritos ni mis actos habían logrado abrir la menor brecha. La causa de mi encierro había sido olvidada de antiguo y cono no había argumento alguno que la pusiera en cuestión, salvo los míos, y como sea que mi pasado remoto, mi aspecto externo y algunos episodios aislados de mi vida reciente (dentro y fuera de los muros del establecimiento) no favorecían mi credibilidad, sino todo lo contrario, nada hacía prever que mis días en aquel honorable hospedaje fueran a concluir salvo de modo harto macabro.

Así comienza La aventura del tocador de señoras (2001) novela de Eduardo Mendoza (Barcelona 1943) , quien recibió el Premio Cervantes en 2016.

Para esta novela Mendoza rescata a un detective aparentemente loco, un tipo sin nombre que de vez en cuando sale del psiquiátrico y se convierte en protagonista de una de sus novelas, enfrentándose a un misterio pintoresco. La primera huida fue en el inicio de la transición y se materializó en El misterio de la cripta embrujada (1978) . El laberinto de las aceitunas (1982) fue la segunda historia, situada en la Cataluña de los años ochenta. Y la obra que comentamos sitúa al excéntrico personaje como gerente de una peluquería en el barrio del Raval, donde desarrollará sus disparatadas andanzas detectivescas. 

¿Qué puede llevar a un hombre, que acaba de salir del manicomio y que es contratado por su cuñado como peluquero en una peluquería de señoras, a involucrarse en una trama empresarial corrupta en la que se ve obligado a entrar de noche en la sede de la empresa El Caco Español para robar unos documentos incriminatorios, prueba de las redes de las clases política y empresarial de Barcelona? No hay respuesta a esta pregunta ni siquiera el final de la historia.

Narrada en primera persona por el detective aparentemente loco pero que tiene más clarividencia y visión que el resto de protagonistas, da muestra del sentido del humor y del tipo de literatura cercana al estilo cervantino que profesa Mendoza. Situaciones rocambolescas en las que no se ve una salida fácil para el detective. A la vez, muestra una mirada incisiva sobre la burguesía catalana, los escenarios de la Barcelona pija y los personajes marginales, casi esperpénticos, tan recurrentes en la novelística de Mendoza. Todo ello con un estilo narrativo sencillo y directo, sin hacer abandono del uso de cultismos, arcaísmos así como del lenguaje popular en su más pura expresión. 

El primer contacto que tuve con Eduardo Mendoza fue la lectura de La verdad sobre el caso Savolta. Tengo que reconocer que en ese momento no llegué a conectar ni con la obra ni con el autor: fue una lectura obligatoria para el  temido examen de selectividad. Con el tiempo, le di otra oportunidad a Mendoza y la impresión fue totalmente diferente. 

Hoy, recomiendo esta novela que he presentado pues estoy segura de que no va a defraudar a nadie. Es una obra fácil para el lector común, divertida. La he trabajado con mis alumnos en algunas ocasiones y el resultado ha sido siempre positivo, así que... Ánimo y a leer. 

04 noviembre 2021

Yerma

 YERMA

Pero tú no. Cuando nos casamos eras otro. Ahora tienes la cara blanca como si no te diera en ella el sol. A mi me gustaría que fueras al río y nadaras y que te subieras al tejado cuando la lluvia cala nuestra vivienda. Veinticuatro meses llevamos casados, y tú cada vez más triste, más enjuto, como si crecieras al revés.

JUAN

¿Has acabado?

YERMA (Levantándose)

No lo tomes a mal. Si yo estuviera enferma me gustaría que tú me cuidases. "Mi mujer está enferma. Voy a matar ese cordero para hacerle un buen guiso de carne". "Mi mujer está enferma. Voy a guardar esta enjundia de gallina para aliviar su pecho, voy a llevarle esta piel de oveja para guardar sus pies de la nieve". Así soy yo. Por eso te cuido.

JUAN

Y yo te lo agradezco.

YERMA

Pero no te dejas cuidar.

JUAN

Es que no tengo nada. Todas esas cosas son suposiciones tuyas. Trabajo mucho. Cada año seré más viejo.

YERMA

Cada año... Tú y yo seguimos aquí cada año...

JUAN (Sonriente)

Naturalmente. Y bien sosegados. Las cosas de la labor van bien, no tenemos hijos que gasten. 

YERMA

No tenemos hijos... ¡Juan!

JUAN

Dime

YERMA

¿Es que yo no te quiero a ti?

JUAN

Me quieres.

YERMA

Yo conozco muchachas que han temblado y que lloraban antes de entrar en la cama con sus maridos. ¿Lloré yo la primera vez que me acosté contigo? ¿No cantaba al levantar los embozos de holanda? Y no te dije: "¡Cómo huelen a manzanas estas ropas!"

JUAN

Eso dijiste.

YERMA

Mi madre lloró porque no sentí separarme de ella. ¡Y era verdad! Nadie se casó con más alegría. Y, sin embargo...

JUAN

Calla. Demasiado trabajo tengo yo con oír en todo momento...

YERMA

No. No me repitas lo que dicen. Yo veo por mis ojos que eso no puede ser... A fuerza de caer la lluvia sobre las piedras, éstas se ablandan y hacen crecer jaramagos, que las gentes dicen que no sirven para nada. "Los jaramagos no sirven para nada", pero yo bien que los veo mover sus flores amarillas en el aire.

JUAN

¡Hay que esperar!

YERMA

Sí, queriendo. 

(Yerma se abraza y besa al marido, tomando ella la iniciativa)

JUAN

Si necesitas algo me lo dices y lo traeré. Ya sabes que no me gusta que salgas.

YERMA

Nunca salgo.

JUAN

Estás mejor aquí.

YERMA

SÍ.

JUAN

La calle es para gente desocupada.

YERMA (Sombría)

Claro. 


    Este fragmento pertenece al acto primero de Yerma (1934) de Federico García Lorca ( 1898-1936). Ya tocaba que el teatro tuviese representación en este rincón literario...

    Yerma se estrenó el 29 de diciembre de 1934 en el Teatro Español de Madrid, por la compañía titular del mismo, encabezada por la gran actriz Margarita Xirgu. El éxito de crítica y de público fue extraordinario, teniendo como referencia que el 12 de marzo de 1935 se celebró la centésima representación de la obra. 

    Durante muchos años las representaciones del teatro de Lorca estuvieron prohibidas en España. Yerma volvió a los escenarios en 1960, con la actriz Aurora Bautista en el papel de Yerma. Todas y cada una de las representaciones de la obra han resultado exitosas,  no solo en España, sino en Italia, Francia, Inglaterra y distintos países de América.

    Mucho se ha hablado y escrito sobre ese "dolor de vivir" que inunda la obra de Lorca, tanto lírica como dramática. En su teatro predomina la tragedia, el mito del deseo imposible, el conflicto entre la realidad y el deseo (del cual hablaría también Luis Cernuda) y la frustración como elemento unificador de las obras. Lorca pone en escena destinos trágicos, pasiones condenadas a la soledad o la muerte y en la mayor parte de su obra esto aparece encarnado en las mujeres. En el desarrollo de la frustración destaca fundamentalmente el plano social: las convenciones, los prejuicios de casta, los yugos sociales... estos son los que impiden la realización personal. 

    Para Lorca el teatro era sumamente importante. Desde 1932 dirigió "La Barraca", grupo de teatro universitario que, con el apoyo del gobierno republicano, recorrió los pueblos de España representando obras clásicas. En palabras de Lorca " el teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre". También cree firmemente en el poder didáctico del teatro, en su función educadora, considerándolo uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país. 

    Pasando a cuestiones de estilo y lenguaje, en sus obras teatrales conviven la poesía y la realidad, el habla con sabor popular y el aliento poético. 

    Volviendo a la obra que nos ocupa hoy, el propio Lorca declaró que Yerma carece de argumento porque es un carácter desarrollado a lo largo de la obra.Yerma lleva dos años casada con Juan y espera con ansiedad la llegada de un hijo. Su marido, sin embargo, no parece compartir ese deseo. La boda fue decidida por el padre de Yerma y esta la aceptó pensando que pronto sería madre. Pero Yerma está condenada desde el principio, como bien indica la simbología de su nombre. Por eso empieza a debatirse entre la esperanza y la desesperación y, a medida que va pasando el tiempo, el carácter de Yerma se va endureciendo hasta el punto de crear una tensión, no solo con su marido, sino consigo misma y, en cierto modo, con la sociedad que le marca un sometimiento a unas normas.

    En el fragmento seleccionado todavía la vemos querer al marido, cuidarlo. Pero ya se observa también esa diferencia en el modo de esperar la llegada del hijo. A Juan no le preocupa, incluso dice "no tenemos hijos que gasten". Eso decepciona por completo a Yerma. Ella le recrimina al marido que no le pone ganas, que hay que esperar queriendo. A lo largo de la obra se insinuará la posible impotencia de Juan...Pero Yerma está condenada y atada a Juan por el concepto de la honra, por mucho que piense que habría sido madre si se hubiese casado con Víctor, el pastor, y de quien se intuye que estaba enamorada. Yerma es una mujer sometida a esas convenciones sociales, sin opción a ninguna solución posible como indicará el trágico final.

    Hay muchos temas o subtemas a tratar en la obra: la maternidad, el amor frustrado, la honra, la conducta social, el sometimiento de la mujer (aquí vemos como Juan no quiere ni que salga a la calle a comprar)...

    El propio Lorca habló de una trilogía relacionando Yerma, Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba. Si yo tuviera que quedarme con una, sería indudablemente Yerma. Curiosamente es la única que no he visto representada... Pero sí vi la adaptación cinematográfica dirigida por Pilar Távora en 1998 con las magistrales interpretaciones de Aitana Sánchez Gijón en el papel de Yerma y Juan Diego en el de Juan. En más de una ocasión se la he puesto a mis alumnos.

    Ya que no podemos esperar que llegue una compañía de teatro a nuestra localidad y nos deleite con la representación de Yerma, recomiendo encarecidamente su lectura. Vamos a vibrar con los sentimientos extremos de su protagonista y vamos a valorar su evolución de la alegría a la amargura y su aceptación, o no, de su lugar en la sociedad y lo que se espera de ella. 

21 octubre 2021

Seda

    Aunque su padre había imaginado para él un brillante porvenir en el ejército, Hervé Joncour había acabado ganándose la vida con una insólita ocupación, tan amable que, por singular ironía, traslucía un vago aire femenino.

    Para vivir, Hervé Joncour compraba y vendía gusanos de seda.

    Era 1861. Flaubert estaba escribiendo "Salammbô", la luz eléctrica era todavía una hipótesis y Abraham Linclon, al otro lado del océano, estaba combatiendo en una guerra cuyo final no vería.

    Hervé Joncour tenía treinta y dos años.

    Compraba y vendía.

    Gusanos de seda.

[...]

    Lavilledieu era el nombre del pueblo en que Hervé Joncour vivía. 

    Hélène, el de su mujer.

    No tenían hijos.

[...]

    Si se lo hubieran preguntado, Hervé Joncour habría respondido que su vida continuaría de ese modo para siempre.


    Estos fragmentos forman parte del inicio de Seda (1996), novela del italiano Alessandro Baricco (Turín 1958). Probablemente sea su novela más leída, convertida en best-seller y adaptada al cine en 2007 con los papeles protagónicos de Keira Knightley y Michael Pitt.

    Llegué a esta novelita por recomendación de una buena amiga y gran lectora, Rosa. En ese momento no sabía qué leer y me dijo que esta obrita era cómoda y me iba a gustar. La verdad es que no erró. 

    Hablamos de la historia de un comerciante de gusanos de seda que viaja a Japón para conseguir huevos de calidad... Esta presentación me desconcertó bastante pues en principio no era una temática que me atrajese... Pero este comerciante acaba cautivado de unos inquietantes ojos de una mujer de rasgos occidentales: la amante de Hara Kei, el señor de las tierras que producen los mejores huevos de gusano del mundo. Mientras tanto, en Francia lo esperan su mujer, de la que está profundamente enamorado, y toda una población que vive de los huevos que él compra. Este sería el armazón de la historia, así que le di una oportunidad.

    Alessandro Baricco prsentaba la edición italiana de Seda con estas palabras: "Esta no es una novela. Ni siquiera es un cuento. Esta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe. Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella también están entremezclados deseos, y dolores, que se sabe bien lo que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor. Todas las historias tienen una música propia. Esta tiene una música blanca. Es importante decirlo porque la música blanca es una música extraña, a veces te desconcierta: se ejecuta suavemente y se baila lentamente. Cuando la ejecutan bien es como oír el silencio y a los que la bailan estupendamente se les mira y parecen inmóviles."

    No puedo estar más de acuerdo con esta presentación de la obra. Cierto es que, leyendo cada una de sus páginas, pareciera que tuviese la cadencia de una obra musical que te va guiando lentamente... Vas leyendo y parece que no pasa "nada", pero pasa "todo" aunque de una forma muy sutil...

    A la pregunta de si sus obras se enmarcaban en lo onírico, Alessandro Baricco contestó: " Para mí existe la realidad que nos rodea, que está aquí, llena de cosas palpables. [...] Pero también hay otra parte de la vida en la que no interesa tanto entender qué es real y que aparece cuando la realidad se gira y le ves la espalda. Mis libros son un poco así. Hablan de una cierta realidad, después de que la he observado, la he volteado y he mirado lo que hay detrás." ¿Y qué hay detrás?- le preguntaron. ¿Es la belleza lo que estás buscando como fin, como destino? "Más que belleza, es una fuerza, una intensidad. Yo creo que todos necesitamos intensidad. Sin ella nos morimos."

    Efectivamente, Seda es una obra muy cortita, aparentemente simple, pero con momentos muy intensos. Además, al menos yo, no llegué a esperar uno de esos momentos y me resultó realmente conmovedor. 

    Me ha resultado muy curiosa esta afirmación de Baricco sobre esta obra: "Es el tercer libro que escribí y cuando se lo entregué a mi editor le dije: lo siento mucho. Es muy corto, muy simple, pero necesitaba escribirlo".

    Un libro que se presenta como la necesidad de un escritor, como inevitable escribirlo, es porque está sustentado sobre sentimientos poderosos. Os invito a descubrirlos...